Roles y Máscaras en la sociedad

Roles y máscaras en la sociedad

Ya sabemos que en la sociedad donde vivimos hay roles predeterminados que se asignan en el mismo momento de nacer. Dependiendo del sexo, raza, color… hay unas directrices marcadas que van a determinar el desarrollo de la vida de las personas. Por supuesto no se reconoce abiertamente más bien se adorna y se presenta como todo lo contrario, pero lo cierto es que aún hoy, los roles existen y la sociedad se rige por ellos, por muchas excusas que se utilicen para justificarlo, es una realidad.

¿Qué hacemos la mayoría?

Las personas para desenvolverse y presentarse ante esa sociedad, para desempeñar su rol y sentirse aceptadas, empiezan a esconderse y a cubrirse con máscaras y disfraces con los que creen que van a ser valoradas, queridas, respetadas… y que, además, les van a servir para labrarse una vida de éxitos y felicidad. Lo importante no es mostrarte como eres realmente y desarrollar tu sentir, tu ser; lo importante es interpretar de forma magistral tu rol, el papel de figurante que te han asignado en vez de ser el protagonista de tu propia película, tu vida.

El rol que haya sido asignado a una persona va a determinar si va a ser pobre, rica, ejecutiva, obrera, fuerte, débil, poderosa, inteligente, tonta, fea, importante, ignorante, insignificante, etc. En este momento puedes pensar: “pero eso no es cierto porque cada persona decide si quiere estudiar, si quiere llegar alto, si quiere ganar mucho dinero, si quiere tener una bonita figura…, en definitiva, cada uno decide qué quiere hacer con su vida” ¿estoy en lo cierto?

¿Cuál es el origen de esta práctica?

Desde la “educación” que recibimos se determinan las creencias que van a dirigir la vida de una persona en función del rol que le corresponda desempeñar. Y esas creencias, nos las repiten hasta la saciedad tanto en el ámbito familiar como en el social. Llegamos hasta el punto de ignorar y esconder lo que verdaderamente somos y sentimos, para asumir y dejarnos guiar por los nuevos patrones que nos van marcando y que terminan convirtiéndose en la nueva verdad y en la guía de nuestra vida, de una forma muy sutil pero insistente.

A partir de aquí empiezan los problemas y es cuando nos convertimos en personas inseguras, sin autoestima, con conflictos continuos, sin personalidad, con complejos y perjuicio. Y para ocultar todas estas debilidades, es cuando empezamos a colocarnos máscaras y disfraces con los que creemos que vamos a dar la talla, que vamos a ser aceptados, con los que seguro vamos a interpretar nuestro rol de forma impecable.

Porque, por ejemplo, tener personalidad no es sinónimo de tener genio, de gritar más, de destacar sobre los demás. Ser una persona segura no es tener un trabajo estable, tener dinero en la cuenta corriente, tener una buena posición socia. Tener autoestima no es ser arrogante, estar por encima de nadie, creerse más que nadie, tener un ego por las nubes. ¿Te suenan alguna de estas creencias? “Nací pobre y tengo que ser pobre”, “soy fea porque de todo tiene que haber en este mundo”, “yo no valgo para nada”, “las cosas buenas solo son para los ricos”, “el dinero vuelve malas a las personas”, “yo no soy nadie importante”, “estudia para ser alguien en la vida”. Son muchas las afirmaciones que nos decimos, la lista es interminable.

Vamos en dirección contraria al verdadero significado de todos esos conceptos, porque todo eso solo crea insatisfacción, infelicidad, sufrimiento y miedo, además de contribuir a que esas creencias negativas y limitantes tenga más fuerza sobre nosotros y nos lleven a juzgar, criticar, comparar, etiquetar…, ¿aún no lo vemos?

Considero que es un tema tan importante que en mi formación le dedico un tiempo solo para tratarlo y corregirlo.

Conclusión

No hay ningún rol ni ningún papel principal que desempeñar; tú eres el protagonista de tu vida y como tal, tienes que ser tú mismo. Fuera disfraces y máscaras que ocultan tu esencia y te envuelven con el miedo y el sufrimiento impidiéndote ser y vivir tu propia perfección y tu felicidad.

SIMPLEMENTE SÉ, NO INTENTES CONVERTIRTE

Osho

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