¿Qué estás dispuesto a hacer por ti?

Una de las finalidades de Ho’oponopono es ayudarte a descubrir la Divinidad dentro de ti, que seas consciente de todo tu poder y de que los milagros existen, sí claro que existen, porque tú eres el milagro que puede hacer todo posible. Aprender a buscar en ti todo eso que continuamente estás buscando fuera y que no terminas de encontrar ¿Sabes por qué? Porque siempre buscas en el lugar equivocado. El regalo de conectar con tu Niño Interior, con tu esencia para desde ahí lograr la completa y verdadera felicidad.

Estás habituado a preocuparte por las necesidades y deseos de los demás; intentas por todos los medios de complacerlos, según te cuenta tu intelecto, para que se sientan bien y para contribuir a hacerles la vida mejor. Cuando de otros se trata ya sean familiares, amigos, hijos, pareja, buenas causas; pones tu mecanismo en marcha, sacas todas tus armas y te lanzas en la búsqueda de lo que sea que necesiten: además cuando lo has conseguido, llega la frase tan recurrente “que bien me siento de haber podido ayudar”

La evaluación

Y yo te pregunto ¿En verdad te hace sentir bien a ti o a tu ego preocuparte por alguien más? Observa a cuántas personas le hablas de tu hazaña, cuántas veces te sientes bien al día por ello, cuántas veces lo pones como ejemplo de lo que se debe hacer.  Eso no es hacer algo por ayudar a los demás, simplemente porque sale de ti y deseas hacerlo desde el amor; eso es hacer acciones para satisfacer al ego y esperar algo a cambio, ya sea para que te devuelvan el favor, te vaya bien en la vida por retribución universal, te quieran más, te valoren, te presten atención o te consideren una buena persona.

Para conseguir ayudar a los demás, desde el amor, desde el no esperar nada a cambio, simplemente lo hago porque quiero y porque puedo, primero tienes que hacerlo por ti.

Pregúntate que estás dispuesto a hacer por ti, sé honesto contigo mismo y piensa si realmente lo haces desde el corazón; porque solo lo que hagas por ti, es lo que de verdad estás dispuesto a hacer por los demás.

La prioridad debes ser siempre tú; por supuesto no desde el ego, desde la arrogancia, ni la superioridad. Nadie es más que nadie en ningún caso; todo debe venir desde la naturalidad, el corazón y desde el amor a ti mismo. Empieza a preocuparte por saber qué necesitas, qué quieres, cuáles son tus deseos y pon todo tu mecanismo en marcha y saca todas tus armas para darte a TI todo eso. No hay excusas ni barreras. No puedes relegarlo a un segundo plano porque la Divinidad, el poder, el milagro, la obra perfecta eres tú, y todo empieza y termina en TI, SIEMPRE EN TI.

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