La Fibromialgia: ¿qué culpa necesitas sanar?


La fibromialgia es la enfermedad de las emociones no expresadas, incluso en el ámbito de la medicina, es conocida de este modo. Es cierto que su diagnóstico es complicado y que, aún hoy, se sabe muy poco a cerca de la enfermedad a pesar de que yo diría que se sabe más de lo que se cuenta, pero no se quiere reconocer la forma más eficaz de tratarla y de tratar a las personas
que la padecen.
Es una enfermedad que la padecen muchísimas personas y cada vez hay más diagnosticados, si bien es verdad, que en mayor medida son mujeres y, alguno de los motivos es, las responsabilidades ajenas adquiridas, los apegos, y el sentimiento de deber continuado.
La fibromialgia tiene una relación directa con la familia, concretamente con la fidelidad y el apego hacia las personas que componen el árbol familiar. Las creencias de que tienen que ser lo más importante, de no fallarles y de estar a la altura, crea un vínculo que traspasa los límites del Amor para convertirse en una atadura forzosa y rígida, la cual no apreciamos porque es lo que nos han enseñado desde que nacemos, ¡la familia es lo primero!
Aún así, a pesar de la vinculación familiar, lo que realmente enmascara a la fibromialgia es la necesidad que la propia persona siente de quedar bien, de cumplir con los demás, en definitiva, la necesidad de conseguir la aprobación y los elogios de los demás, porque esto te lleva a la falsa creencia de que así recibes más cariño y atención, como que te sientes más querido y valorado.
Luego está el componente importante del dolor físico que, a pesar de que hay otros síntomas, este es digamos el más significativo porque es el que provoca más sufrimiento. El dolor deja patente un gran sentimiento de culpa y un merecimiento de castigo. Consciente o inconscientemente te sientes culpable por algo que crees que has hecho mal para alguien y, ese sentimiento de culpa demanda un castigo para redimir la mala acción, físicamente el casito se traduce en dolor.
A todos los síntomas de la fibromialgia y a su padecimiento aún hay que añadir algo más, por si no era poco, y es la falta de comprensión e incluso de credibilidad que se siente, esto sumerge a la persona aún más en el papel de víctima y acrecienta así los síntomas de fatiga, debilidad y dolor, marcando un comportamiento introvertido, irritable e intolerante, de quien la padece, con los demás y consigo mismo. El dolor físico no se ve por lo que, a una persona que padece fibromialgia, le resulta muy complicado expresar cómo se siente y qué grado de dolor está soportando en cada momento, al igual que a las personas de alrededor les resulta complicado llegar a comprender ese sufrimiento.
Es necesario dejar de comportarse de la forma que crees que los demás esperan de ti, hay que aprender a decir NO. Tu cuerpo te está hablando, está intentando comunicarse contigo, escúchalo porque tiene algo muy importante que decirte.
Es el momento de pararse y tomar distancia, empezar a hacer las cosas que tú quieres y como tú quieras hacerlas, sigue las indicaciones de tu corazón, observa el termómetro de tu sentimientos y emociones, permanece el mayor tiempo posible en “Me siento bien/Soy libre”.
Todo empieza y termina en TI, tú has creado la situación, la experiencia que estás viviendo y , dela misma manera, tú la puedes sanar.

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