Amor de pareja

Estamos acostumbrados a depositar todas nuestras esperanzas de conseguir la felicidad en esa persona que consideramos nuestra “media naranja”, nuestro “complemento”, y nos pasamos gran parte de nuestra vida en esa búsqueda, en la búsqueda del “amor”. El caso es que cuando conseguimos encontrar a esa persona, pasada la euforia inicial del enamoramiento, nos damos cuenta de que no es exactamente lo que estábamos esperando, resulta que no somos del todo felices y, llegados a ese punto, es cuando empezamos a querer hacer cambios en la otra persona para moldearla según nuestra idea de la felicidad y el amor.

Es necesario entender y admitir que ese sentimiento no tiene nada que ver con el verdadero amor, ni de pareja ni ningún tipo de amor. No hay diferentes tipos de amor como nos han enseñado, el amor de padres, el amor de hijos, el amor de pareja…, el amor verdadero solo es uno y solo se siente de una manera, lo demás son los diferentes vínculos, pero que nada tienen que ver con el amor. Lo que estamos acostumbrados a sentir y experimentar es “querer”.

El amor empieza en uno mismo, para poder dar y recibir amor, primero tienes que ser capaz de dártelo a ti mismo y vivir en ese estado, porque es un estado de la persona no es una simple emoción o un sentimiento. Todas las personas que forman parte de nuestra vida van y vienen no permanecen siempre a nuestro lado por este motivo las relaciones cambian y amar, de verdad, a otra persona es respetar y concederle la libertar para que evolucione, aprenda su lección de vida y haga todo lo que sea correcto y perfecto para ella en cada momento y aunque eso implique continuar por caminos distinto no duele no provoca conflictos ni sufrimiento.

Ahora bien, cuando relacionamos el amor con los apegos, la posesión, la culpa, el ver quién puede más o quién tiene la razón… eso ya no es “amor”, eso es “querer” y viene del propio egoísmo, la falta de confianza en uno mismo y la manipulación. Tenemos que dejar de manipularnos y dar el significado que nos interesa en cada momento a los conflictos y circunstancias que vivimos.

Invierte tu energía y tu poder en preocuparte de ti y amarte, en sanar tu propia vida, en corregir todo lo que no está bien para ti en ti mismo. El verdadero amor comienza en ti primero y, todo lo demás, va llegando por añadidura, incluso el amor de pareja, desde el respeto y la libertad.

El amor de pareja no puede ser un contrato de propiedad por el resto de la vida, es un regalo del que disfrutar el tiempo que te acompañe en tu camino.

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