Amar en Libertad

Para amar, en el sentido más amplio de la palabra y no basándote en lo que nos han enseñado que es el “amor”, te tienes que amar tú primero y permitirte ser libre para ser, hacer y tener todo lo que de verdad desees. Es necesario que, primero, seas tú quien experimente ese amor incondicional que no entiende de posesión, conflictos, culpa, reproches…

Cuando te amas, te permites ser libre para vivir desde tu esencia y desde lo que en verdad eres, no sientes la necesidad de esconderte tras apariencias que no te corresponden. Es como si el alma se expandiera y se saliera del envoltorio donde la tenemos recluida, el cuerpo, y llenará todo el espacio donde nos movemos para protegernos y construir nuestro propio mundo, sin intrusos, sin nada, ni nadie que lo contamine.

Desde ese amor y libertad es desde donde eres capaz de amar a los demás y de respetar su propia libertad. Justo ahí entiendes que el amor verdadero no es poseer, no es responsabilizar, no es dar esperando algo a cambio.

Amar en Libertad es acompañar y dejarse acompañar, respetar tu libertad y la de los demás, aceptar a cada persona tal y como es sin intentar cambiar nada, ser apoyo y ejemplo para los hijos sin dirigir sus vidas, enfocarte en tener una vida feliz y en paz para así poder extender esa felicidad y esa paz a todo y todos los que forman parte de tu realidad.

A pesar de los miedos, de las dudas y de la incertidumbre, párate, respira profundo y escúchate porque en ti están todas las respuestas, pero estamos tan distraídos que no las vemos.

Experimenta en ti, contigo, lo que es Amar en Libertad, ¿cómo?, escuchando a tu corazón y dando un paso tras otro en esa dirección.

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